Sí, tiene miedo

Y… ¿No te da miedo enamorarte de un cabro chico? eso fue una de las primeras cosas que me dijo, cuando mi alocada consciencia aún seguía funcionando plenamente, asegurando que igual que siempre, todo sería un juego. De un momento a otro dejó de serlo… ¿Ahora comprendes mi actitud? fue lo último que dije, y en el afán de no hacer daño, hago más daño que el fusil en la espalda del prócer… y no solo a uno, también me hago daño… haciendo lo que siempre he odiado hacer, pensando en lo que piensa el resto y no viviendo libertamente. Sí, el adiós tuvo siempre el terror de encariñarme aún más con el niño de 16 años, cuerpo perfecto e inmadurez irradiante, que alegró mis tardes y remeció algo más que mi existencia!

1 note

  1. observaelcielo posted this